Mapa Comercio en áfrica

Un vistazo a África.

La Unión Africana se ha propuesto pacificar y estabilizar el continente. Con una larga hoja de ruta a 46 años vista, hasta  el año 2063 no veríamos la culminación de todo el plan estratégico, donde la clave para conseguir este progreso pasa por potenciar el Comercio y la Industria. Los expertos se ponen de acuerdo en que el primer paso a dar es mejorar uno de los sectores clave: la Logística.

Sin embargo el sistema logístico africano se enfrenta a graves problemas, el principal de ellos;  el elevado coste de la distribución que se acaba trasladando directamente a los consumidores y, por ende, a la demanda. La persistencia en el nivel de costes del sector logístico ha supuesto una reducción del incremento del volumen de tráfico de mercancías que estaba previsto por diversas estimaciones sectoriales.

A este gran problema se le suma la perpetua ineficiencia a nivel  burocrático y  la continua  congestión en las pocas plataformas logísticas capaces de absorber grandes volúmenes de tráfico de mercancías y que acaparan casi todo el tráfico,  aunque este último aspecto ha experimentado cierta mejoría en los últimos años.

Por otra parte, la bajada de los precios del petróleo, de las materias primas y de los productos sin procesar ha acabado lastrando la  actividad económica y el ritmo de industrialización de la mayoría de países.

Un primer paso ha sido conseguir atraer la atención de las grandes compañías multinacionales, posicionando el continente africano como una oportunidad para  competir contra el mercado asiático en la fabricación de productos manufacturados y productos retailer.

La Unión Africana pretende diversificar la cartera de inversores para evitar una concentración de capitales que acabe monopolizando determinados sectores industriales, cuestión que ya se está dando precisamente con inversiones provenientes de China, precisamente el mayor rival comercial del continente africano.

El siguiente reto a encarar por  los gobiernos africanos pasa por mejorar la red de infraestructuras. Es necesario reducir  las ineficiencias en costes y posibilitar la mejora en la rentabilidad de la industria transformadora y de procesamiento de materias con el objetivo de multiplicar el valor de las exportaciones. Ello sería una de las principales palancas del crecimiento del consumo interno, proveniente de una creciente clase media.

Los puertos marítimos de África están entre los peor considerados del mundo en materia de  eficiencia;  necesitan mejorar ostensiblemente los tiempos de tránsito. A esto cabe añadir las grandes diferencias en cuanto a competitividad y volúmenes entre los puertos del propio continente, cuestión que genera desequilibrios en la región difíciles de explicar. No obstante, las partidas de inversiones en los puertos del continente se han visto reforzadas en los últimos años, por lo que se espera una sensible mejoría en los índices de actividad portuaria africana.

En cuanto al tráfico rodado, este no solo se encuentra ante la dificultad burocrática ya normalmente establecida en cada transacción comercial, sino que además se enfrenta a las dificultades del tránsito entre fronteras y a determinados niveles de corrupción propiciados por la ineficiencia y  la inestabilidad política existente en algunas zonas.

Este hecho provoca que el comercio entre regiones interiores del propio continente se sitúe a niveles muy bajos y ritmos muy lentos.

Las cifras en regiones con infraestructuras desarrolladas indican que el transporte interno puede llegar a alcanzar un volumen del 50%-70% del transporte total, mientras que en África esta cifra no supera el 15%.  Para solucionar este grave problema los gobiernos se enfrentan a la necesidad de unificar criterios y procesos de tránsito adaptándolos a los estándares,  convenios y tratados internacionales.

Por otro lado el transporte aéreo de mercancías es prácticamente inexistente más allá del transporte de determinados pequeños volúmenes cargas. Una vez más, la falta de infraestructuras adecuadas y los costes (las tasas aéreas se sitúan entre las más altas del mundo) han relegado el transporte aéreo a un nivel prácticamente irrelevante. No obstante, cabe resaltar que con la liberalización de compañías aéreas nacionales se está intentando que el capital apueste por invertir en el sector aéreo.

Como vemos, cada eslabón de la cadena de suministro, desde los proveedores a los distribuidores,  pasando por una industria de fabricación de bajo valor añadido, o por infraestructuras logísticas inadecuadas, se encuentra con problemas embrionarios, pero se han reconocido y se ha apostado por el trabajo a muy largo plazo.

La Hoja de Ruta es larga y requiere de un gran esfuerzo de todas las partes implicadas, sobretodo de una inversión intensiva en capital con una fuerte componente exterior;  los frutos de la cosecha que se esperan para el año 2063 deberían ser el paso definitivo y necesario para la estabilización y el progreso económico de toda África, un gran incentivo que invita al optimismo.