esquema funcionamiento Blockchain

La cadena de bloques o la nueva forma de gestionar la empresa

La cadena de bloques es el siguiente paso en la evolución de internet. Un paso derivado del avance tecnológico en el almacenamiento, la gestión y el cifrado de la información, en la gestión de bases de datos e identidades digitales, y en la confianza entre elementos interconectados.

Se trata de un avance que supone un cambio de gran envergadura en la operación de las empresas y en su relación con sus clientes, además de convertirse en el origen de numerosos modelos de negocio aún en investigación.

La cadena de bloques representa, en líneas generales, un conjunto de ordenadores (o servidores) llamados «nodos» que, conectados entre sí en una red entre pares (P2P según sus siglas en inglés), utilizan un mismo sistema de comunicación (llamado protocolo) para adicionar en una base de datos (libro mayor) bloques de información protegida criptográficamente. Es decir, una base de datos descentralizada cuya información no puede ser alterada, y de la que existe un consenso entre todos los miembros de la red sobre su validez y su estado.

La información es añadida a la base de datos bloque a bloque, dotando a cada uno de ellos de un código único llamado token. Cuando un bloque es gestionado correctamente, se añade el siguiente, razón por la cual esta tecnología se llama cadena de bloques.

Dicho de otro modo, la cadena de bloques permite establecer redes de conexión e intercambio de información en las que cada usuario queda validado para disponer, transmitir y ampliar la información de la base de datos, sin contar con un agente central que administre todas las transacciones y conceda autorizaciones y privilegios.

 

esquema de funcionamiento Blockchain

Funcionamiento de la cadena de bloques para una transacción monetaria.

 

Con la tecnología de la cadena de bloques se pueden establecer redes de comunicación y trabajo en las que las transacciones de información sean mucho más rápidas, seguras y automatizadas que las convencionales. Y es ahí donde es posible generar valor para las cadenas de suministro de las empresas. Los múltiples elementos que las conforman quedarán conectados entre sí, con identidades validadas, y con un acceso seguro y transparente a toda la información que se haya decidido compartir para el buen desarrollo de las transacciones comerciales y de los servicios prestados.

El resultado serán cadenas de suministro más rápidas, eficientes y flexibles, capaces de adaptarse prácticamente a cualquier circunstancia y de ofrecer en cada momento el mejor valor para todas las partes.

Cada bloque de información que se introduzca en la cadena, por ejemplo un pedido de suministro, será inmediatamente conocido por todas las partes implicadas, que podrán automatizar las decisiones a tomar, y empezar a producir inmediatamente, preparar un transporte internacional, un seguro de mercancías, etc., sin esperar a que un agente central autorice dichos movimientos.

De esta manera, la cadena de suministro queda liberada de horarios y de multitud de pasos intermedios y operaciones manuales, autorizaciones, validaciones, peticiones de presupuestos, introducción de órdenes de trabajo o de pedidos en el sistema informático, etc.

Pero donde reside el valor más importante de la cadena de bloques es en que permite la generación de nuevos modelos de negocio basados en la nueva forma de compartir y gestionar la información.

Es decir, la cadena de suministro 4.0 podría, utilizando la cadena de bloques, generar un valor aún mucho más grande para la empresa, diversificando las fuentes de obtención de beneficio económico y ofreciendo a los clientes soluciones personalizadas y optimizadas.

 

Cualificación tecnológica de los trabajadores

Una de las necesidades que todo proceso de digitalización empresarial debe cubrir es la cualificación de las personas. El salto que existe entre el conocimiento tecnológico medio de los trabajadores de las empresas y el nivel que exigen las tecnologías 4.0 para ser correctamente explotadas, es cada vez más grande.

Este factor es un gran riesgo para el proceso de digitalización de cualquier empresa y, por extensión, para su supervivencia en un futuro inmediato.

Aunque sean trabajadores especializados los que se encarguen de gestionar las tecnologías más avanzadas, todos los trabajadores de la empresa deben tener unos conocimientos mínimos en herramientas digitales.

La Unión Europea, a través del Consejo Europeo de Asociaciones Profesionales de Tecnologías de la Información (CEPIS), creó hace ya veinte años los certificados ECDL (European Computer Driving License), con el objetivo de dotar a cualquier ciudadano de una herramienta con la que demostrar los conocimientos que tenga en el campo de la informática y las tecnologías de la información.

Los certificados ya están presentes en más de ciento cincuenta países, y suman más de quince millones.

Lamentablemente, aún hoy en día, los estudios que lleva a cabo la Fundación ECDL, demuestran que hay una gran diferencia entre los conocimientos que las plantillas de las empresas creen tener, y los que tienen en realidad. Asimismo, también es un hecho contrastado que las empresas pierden una enorme cantidad de dinero debido a la insuficiencia de conocimientos tecnológicos de las personas.

Es una labor prioritaria para cualquier empresa cualificar a sus trabajadores en el campo de la digitalización, si no quiere correr el riesgo de naufragar en el mar de la industria 4.0.

 

 

 

Alberto Tundidor es ingeniero químico, especialidad en Gestión Medioambiental. Máster en Prevención de Riesgos Laborales y fundador y CEO de Global Humano.

Es autor de:

Cómo innovar en las pymes. Manual de mejora a través de la innovación

Cadena de suministro 4.0